sábado, 8 de marzo de 2014

Delincuencia juvenil


La presente publicación de la delincuencia juvenil en Venezuela, desde la perspectiva del comienzo de la adolescencia está constituida por una variedad de libros, diccionarios, investigaciones, datos estadísticos y leyes seleccionados por ser considerados pertinentes en la exposición de ideas que se refieren ala delincuencia juvenil en el país.
La información resultante de está investigación será presentada en cinco grandes apartados. Enseña algunas consideraciones sobre la delincuencia juvenil, donde se aclaran ideas dispersas, La importancia de este estudio radica en que se trata de un fenómeno social desviado considerado como universal, que se nutre de una particular situación nacional, y que ha sido poco estudiado hasta el momento.
Finalmente, cabe destacar que un trabajo de esta magnitud difícilmente puede ser abordado exhaustivamente, sin embargo los diferentes puntos del mismo serán tratados de la forma más completa posible para así proporcionar al lector una clara visión del fenómeno de la delincuencia juvenil en Venezuela.
Es muy importante destacar que esta investigación es el paso inicial para estudios posteriores a efectuarse cuando sean posibles, además de ser un requisito para orientar las posibilidades de presentar algún tipo de afirmación sobre la delincuencia juvenil en Venezuela.

Delincuencia:
            Es referidos a los delitos cometidos por menores de edad,  los delitos y crímenes cometidos es la respuesta de una situación ya sea vivida dentro del entorno familiar, social desarrollando una conducta adquirida por una tipología de los delincuentes juveniles
En este apartado se expondrá una división clasificatoria de los jóvenes delincuentes propuesta por Don Gibbons en su obra Delincuentes juveniles y criminales editadas por primera vez en 1969. Esta clasificación se
Presenta conforme al papel social que representan los delincuentes juveniles, el patrón de comportamiento delictivo se analiza como trayectorias de actuación delictiva que se nutren de cuatro factores:
  • La configuración del delito.
  • Un escenario ambiental de interacción.
  • La imagen que de si mismo tiene el delincuente.
  • Sus actitudes concomitantes.
El autor llama la atención acerca de las limitaciones de su tipología, admite que gran parte de los estudios empíricos realizados no encajan perfectamente en el cuadro clasificatorio. Sin embargo, se cuenta con una base empírica suficiente para atribuir características a ciertos tipos de transgresores.
El proceso que utilizó Gibbons para clasificar en tipos fue el resultado de una exhaustiva revisión de anales criminológicos y notas diferenciadoras ya existentes y, por medio de deducciones lógicas, estableció los rasgos fundamentales que distinguían un tipo de otro. Así llegó a una clasificación de jóvenes delincuentes según nueve modalidades de su actuación en la sociedad clase baja:
  • El pandillero ladrón.
  • El pandillero pendenciero.
  • El pandillero casual.
  • El delincuente casual no pandillero.
  • El ladrón de automóviles.
  • El drogadicto.
  • El agresivo de peligrosidad extrema.
  • La joven delincuente.
  • El delincuente psicópata.

Desarrollaremos estas conductas para tener los conocimientos más amplios de estas conductas indeseadas:

El delincuente pandillero ladrón:
Incurre en delitos contra la propiedad ajena y suele hallarse comprometido en actos de vandalismo. Este tipo de delincuente es muy versátil en sus delitos pero le atraen más los delitos que le dejan beneficios monetarios.
Estos jóvenes poseen vínculos frecuentes de asociación con otros compañeros también delincuentes. El grado de afiliación pandilleril es muy diverso, pero el patrón común es que el sujeto comete sus violaciones respaldado por un grupo de compañeros con los que comparte actitudes antisociales.
La imagen de si mismos que tienen estos jóvenes es la de delincuentes, se enorgullecen de su fama de rebeldes y de su sangre fría. Además manifiestas marcadas actitudes antisociales como: hostilidad hacia los agentes de policía, los tribunales, las instituciones y los ciudadanos de ley.Normalmente,estos delincuentes se consideran como víctimas de una sociedad que les niegan cualquier clase de oportunidades, por eso las normas de cooperación social les parezca un sin sentido.
Lo más común es que estos jóvenes tengan una iniciación a temprana edad en las actividades delictivas, el patrón a lo largo del tiempo es evolutivo hacia transgresiones cada vez más graves y frecuentes. Sus experiencias de vida en su carrera delictiva lo llevan a encarar los conceptos negativos que la sociedad le atribuye y por ello auto justifica su comportamiento. Los jóvenes de esta categoría provienen de clases bajas de los sectores urbanos. Su historial familiar se caracteriza por una falta de orientación y cuidado parental en lo referente a los malos ejemplos de la delincuencia.
En el ambiente de la pandilla es donde el joven siente respaldadas sus actitudes agresivas y donde encuentra el estímulo y la gratificación para cometer los delitos. En cuento a su experiencia con organismos consignatarios, los trasgresores clasificados en este tipo tienen asuntos pendientes con la policía desde edades tempranas. Usualmente, los tribunales de menores ya están acostumbrados a tratar con ellos y los consideran como incorregibles después de muchas entradas a entidades correccionales.

El delincuente pandillero pendenciero

Este tipo está conformado por adolescentes que son miembros de pandillas de vagos que se dedican a merodear las calles y a buscar peleas con otras pandillas donde ventilan sus rivalidades y diferencias. Estos pandilleros pertenecen a organizaciones delictivas bien definidas que poseen emblemas y distintivos incluso en su vestimenta. El sentimiento de pertenencia es muy fuerte por lo que los amigos se consiguen dentro del mismo clan.
Estos individuos se ven a si mismos como miembros de una pandilla de rebeldes, no como delincuentes propiamente dichos., de hecho, la mayoría no se consideran como aprendices de la carrera del crimen.
Sus actitudes se condensan en la idea que el mundo les niega las oportunidades, por ejemplo, dudan que por medio del trabajo puedan salir adelante. Una de sus actitudes más marcadas en contra de los organismos policiales a los que acusa de no comprender sus sentimientos como miembros de una pandilla.
La trayectoria de actuación se inicia en la adolescencia temprana y de la afiliación resultan actos repetitivos de índole delictuosa. Parece ser que gran parte de estos jóvenes vagos tienden a reajustarse a la vida social después de cierto tiempo en las pandillas.
Los trasgresores de este tipo también provienen de clases bajas, lo que caracteriza su medio ambiente es una gran cantidad de población flotante sin importantes niveles de articulación social. Su ambiente familiar se construye con unos padres que a duras penas logran mantenerse, portadores de actitudes sociales positivas y que reprueban las actividades delictuosas de sus hijos pero no son capaces de meterlos en cintura.
Los pendencieros crean una matriz de opinión que comparten con todos sus compañeros de vagabundeo. La afiliación al grupo implica que los miembros se rijan por principios de audacia y que repugnen la cobardía al enfrentarse a riñas callejeras.
Las instituciones sociales van fichando a estos sujetos como no convenientes ya que siempre que se requiere su participación resulta expulsado por su disposición a la agresividad constante. A lo largo de sus experiencias en pandillas, los trasgresores de esta categoría se encuentran muy a menudo con la policía pero, en la mayoría de los casos, no se procede al arresto oficial. Los policías tratan de dispersarlos para que no se den nuevas peleas sin arrestar a nadie, a menos que se sobrepasen límites de destrucción y se cometan severos daños a la propiedad e integridad de los individuos.

El delincuente pandillero ocasional

Los pandilleros ocasionales participan en riñas y cometen robos y vejaciones. Los actos delictivos se llevan a cabo en compañía de compañeros y es muy común que cometan sus fechorías tan sólo por buscar diversión. Si se afilia a un grupo de delincuentes sólo lo hace de manera ocasional no asidua y, el resto de los miembros del grupo lo ven como una especie de agregado con el que no guardan una relación personal.
Estos trasgresores ocasionales no se consideran a si mismos como delincuentes. Aunque están conscientes de la índole delictuosa de sus actividades, se diferencian del resto de los pandilleros que realmente son delincuentes.
Estos pandilleros muestran cierta hostilidad hacia la policía y los representantes de la ley. Sien embargo, sus actividades rutinarias no resaltan significativamente del resto de los individuos que lo rodean. Alientan actitudes positivan hacia al trabajo lícito y cuentan con tener este tipo de trabajo al llegar a la edad adulta.
Estos delincuentes se inician a edades tempranas pero cuentan con grandes posibilidades de poner fin a sus actividades delictivas en cortos períodos de tiempo. De hecho, tienen mayor probabilidad de reajustarse en su vida adulta y convertirse en ciudadanos honrados.
Al igual que las categorías anteriores, los delincuentes ocasionales provienen de barrios de clase baja de las metrópolis. También comparten rasgos en cuanto al historial familiar, aunque estos trasgresores cuentan con familias en las que es más cuidadosa el control y supervisión sobre los hijos, de forma que sus padres les han enseñado defensas contra los principios ilegales.
El pandillero ocasional se asocia con otros jóvenes pero no su relación no llega a ser tan profunda como para que el trasgresor llegue a separarse de sus amigos no delincuentes. Así, divide su tiempo entre ambas compañías y, por querer mantenerse en buenos términos con ambos sectores, no resiente fuertemente el influjo de los ejemplos delictuosos.
Al ser sus trasgresiones menos graves y frecuentes, tiene menos encuentros con los organismos policiales.
Normalmente los encuentros son informales en los que el funcionario le advierte al individuo acerca de sus actuaciones pero no emprende contra él acciones mayores. La consecuencia más probable de estos acercamientos es que los adolescentes, por miedo a represalias más formales, terminen alejándose del medio delictivo.

El delincuente casual no pandillero:

Son los adolescentes que perpetran delitos sin pertenecer a ninguna pandilla identificable. Este género
comprende delitos de varias especies, estos generalmente reproducen un patrón individualista de conducta. La interacción dominante en el círculo de amistades es de orden no delictivo. A pesar de ello, puede darse una interacción conjunta de copartícipes en los delitos.
Cometen pequeñas trasgresiones desde hurtos de menor cuantía hasta ciertos actos de vandalismo. En algunos casos las ofensas llegan a causar graves daños, pero parece suceder como excepción.
Estos trasgresores pueden operar en compañía de otros jóvenes que no asan por delincuentes ante la sociedad y tampoco se consideran como tales. El grupo se dedica a actividades lícitas, aunque no falta quien cometa un delito de vez en cuando. Dentro del grupo no se pierde el prestigio por participar en un delito, pero tampoco se consigue una mayor reputación.
Estos jóvenes se ven a si mismos como no delincuentes, al ser aprehendidos suelen reconocer sus faltas y se avergüenzan de ellas. Ellos ven a los delitos cometidos como diversión no como manifestaciones de verdadera delincuencia. Para con los demás, muestran actitudes pro social no agresiva. Los delitos cometidos son ocasionales y poco numerosos.
El delincuente casual no pandillero suele provenir de la clase media. Sus padres suelen haber tenido un éxito relativo en sus esfuerzos por educar al joven, infundirle actitudes de cooperación y aspiraciones de triunfar en la vida. Es el afán de buscar diversión sin reflexionar es lo que los conduce a ciertas exageraciones delictuosas.
Las experiencias con organismos consignatarios son muy escasas tanto por el carácter intrascendente de sus infracciones como por el hecho de pertenecer a un medio social medianamente estable y desahogado.

El ladrón de automóviles:

Los llamados paseadores escandalosos roban automóviles sin el propósito de desmantelarlos o de lucrarse. Dentro de sus comunidades tienen fama de libertinos a los que les gusta emborracharse y andar con muchachas también consideradas libertinas. Generalmente, sus actividades ilícitas se limitan a robar autos y rara vez se ven envueltos en otro tipo de delitos.
Estos roba−vehículos se mueven en un grupo bastante desarticulado de jóvenes, por lo que no muestran mayores impedimentos al asociarse con cómplices nuevos.
Estos jóvenes se consideran a si mismos como no delincuentes y no dejan de subrayar las diferencias existentes entre ellos y los verdaderos delincuentes. Ellos miran sus actividades delictivas como una prueba de su temple, masculinidad y sangre fría. Sus actitudes mantienen una disposición receptiva frente a la sociedad ya que aceptan y se adaptan a los estándares convencionales.
La iniciación se da en la adolescencia con el primer robo y puede prolongarse varios años con paseos ocasionales. Parece existir una tendencia a poner fin a la carrera de roba autos hacia el final de la adolescencia, comportándose de allí en adelante como ciudadanos de ley.
Estos trasgresores suelen ser jóvenes de clase media cuya posición económica es desahogada. En su cuadro familiar puede constatarse un cuidado suficiente y constante por parte de los padres, pero suele observarse una falta de interrelación íntima con el padre.
Estos trasgresores se muestran bien adaptados al medio. Aunque se relacionan con compañeros no delincuentes, parecen preferir asociarse con otros con los que comparta la fama de rebeldes y descarriados.
Gracias al grado relativo de educación social que poseen, terminan por plegarse a las normas
Convencionalmente aceptadas y llegan a comportarse como cualquier ciudadano honrado.

El delincuente drogadicto:

En su mayoría, los jóvenes drogadictos hacen de los enervantes su línea única y específica de trasgresión.
Aunque hay entre ellos quienes cometen otros delitos su propósito es conseguir dinero para mantener una provisión constante de droga.
El medio de los drogadictos se configura como una subcultura de vividores inmorales, al asociarse con otros adictos siguen finalidades muy complejas. El tráfico de drogas requiere una red de ayuda mutua en la que los adictos comparten información sobre las fuentes de abastecimiento y medios de contacto.
Es importante destacar que al drogadicto perdido se le ve en otros ambientes delictivos como un sujeto anormal del que no conviene fiarse.
El drogadicto ve en si mismo una persona cuyos azares de la visa le justifican el ser drogodependiente.
Algunos poseen una imagen de individuos recios y de sangre fría que saben ganarse la vida empleando las técnicas para la extorsión. Sus actitudes se caracterizan por dar vida a protestas en contra de la sociedad que no cesa de perseguirlo y que tiene muy poco que ofrecerle. Con respecto al trabajo, las actitudes son negativas, aunque su animadversión es contra cualquier tipo de autoridad establecida.
En su trayectoria de actuación, se trata de jóvenes que empiezan siendo pandilleros pero luego se alejan del medio para entregarse a la drogadicción. También el joven pude hacerse drogadicto en ambientes de tipo convencional. El joven drogodependiente continúa en el vicio hasta convertirse en adulto y luego se le hace muy difícil dejar las drogas.
Normalmente, los drogadictos provienen de barrios urbanos de clase baja. Este tipo de delincuente está conformado por personas pertenecientes a las clases más desposeídas que sufren grandes dosis de frustración social, de falta de oportunidades y de impotencia para mejorar su vida por medios lícitos.
El medio familiar del que proceden los delincuentes drogadictos se caracteriza por una falta de lazos parentales íntimos, por lo que la vida familiar suele parecerle intrascendente y sin sentido. Los viciosos tienden a relacionarse entre ellos, lo más común es que se inicien en la droga por medio de compañeros adictos y optan por separarse por completo de los no adictos delimitando sus relaciones de interacción a su círculo adictivo. Este círculo ejerce una influencia importante para que el individuo persista en el vicio porque la atmósfera del grupo legitima el uso de las drogas.
En el curso de su carrera delictiva el drogadicto mantiene numerosos contactos con organismos policiales y judiciales.

El agresivo de peligrosidad extrema:

Esta categoría se refiere a los agresores más asociales que perpetran atentados graves y tortuosos contra víctimas humanas. Los jóvenes de agresividad más peligrosa son los que cometen ofensas aparentemente inexplicables en contra de sus iguales. Las acciones vejatorias que cometen se caracterizan por su extrema crueldad, la mayoría de estos trasgresores se contentan con ensañarse contra sus víctimas de forma física.
Por la índole difusa e impredictible de su agresividad, los trasgresores no mantienen vínculos cercanos con sus compañeros. Generalmente, no se ven a si mismos como delincuentes, por el contrario, piensan que son las víctimas de un medio hostil que se ha empeñado en acosarlos. El joven peligrosamente agresivo se muestra retador y se convence que nadie es de fiar. Por esta creencia sobre los demás, siempre se lanza primero al ataque antes de verse herido o castigado por otros.
Estos jóvenes agresivos comienzan su carrera delictiva incluso antes de llegar a la adolescencia, las posibilidades de reajuste en la edad adulta son muy escasas.
No proceden de ninguna clase social particular. Además, en su núcleo familiar se ven rechazados por los padres.
Es poco probable que estos jóvenes tengan capacidad de relacionarse con sus iguales. Se abstienen de hacer amigos por sus actitudes hostiles, sin contar con que los que los conocen procuran no acercarse por temor a reacciones violentas.
Generalmente, cuentan con un largo historial policial. La actitud que guardan con los organismos de autoridad es hostil, tan sólo como un sentimiento disperso.

La joven delincuente:

Las jóvenes delincuentes cometen delitos muy variados, aunque lo más común es que se envuelvan en delitos de índole sexual. Normalmente no se involucran en actividades de pandillaje con cómplices de su mismo sexo, si forman grupos lo hacen porque sus compañeras adolescentes las etiquetan de locas o descarriadas.
Estas jóvenes no se ven como delincuentes, se justifican con la idea de ser luchadoras, fuertes, rudas, etc. Sus actitudes son hostiles hacia los representantes de la ley e, incluso, hacia sus padres.
Las muchachas que delinquen comienzan a hacerlo luego de haber pasado la pubertad, es frecuente que su carrera delictiva se interrumpa en la edad adulta por casarse o tener hijos.
El cuadro familiar de estas adolescentes es atípico en comparación con las que no son delincuentes. En el es posible descubrir algún grado de tensión familiar que la pone en conflicto con sus padres o familiares cercanos que le reclaman actitudes.
En cuanto a la influencia del grupo de compañeras, estas jóvenes prefieren relacionarse con otras muchachas y muchachos delincuentes. Sin embargo, estas relaciones de camaradería no representan sino un papel secundario a la hora de cometer un delito, no llegan a conformar una subcultura criminal.

El delincuente psicópata:

Son trasgresores que perpetran delitos extravagantes de carácter individualista y de orden grave. En esta categoría entran los ataques aislados y esporádicos, y la perversión sexual. Los jóvenes de esta categoría suelen ser diagnosticados como neuróticos o pre psicópatas.
Los jóvenes que cometen estos delitos tienden a mostrarse esquivos, reservados y ajenos al medio de interacción de sus iguales. Los trasgresores de este tipo no se consideran delincuentes, la imagen de si mismos difiere tanto de los delincuentes como de los no delincuentes. Son personas bastante introvertidas y dan muestras de sufrir grandes preocupaciones acerca de su persona.
Normalmente exhiben actitudes similares a las del resto de la gente, cuando muestran algunas actitudes no usuales es muy probable que se encuentren bajo el influjo de alguna fijación obsesiva.
En la trayectoria de su actuación cometen pocos delitos pero de orden grave, es por esto que mantienen contactos frecuentes con los organismos policiales y tribunales de menores. Al llegar a la edad adulta suelen comprometerse en problemas incluso más serios. Algunos de estos individuos terminan encerrados en sanatorios para enfermos mentales.
No encuentra ningún tipo de concentración especial en una clase social, por lo que parece ser que los factores causales de este tipo de delitos están desligados del estilo de vida típico de la clase socioeconómica.
El cuadro familiar de procedencia de estos individuos muestra una variedad de rasgos atípicos. Suelen criarse en un ambiente bastante represivo con la marcada existencia de una interacción parental−filial anormal.
Estos jóvenes son solitarios y retraídos, no sólo en la perpetración de delitos sino en todas sus actividades en general. Los problemas personales que sufren son lo que los llevan a cometer actos delictivos, por esta razón sus problemas pesan más sobre ellos que cualquier resentimiento por verse en manos de la ley.

Conclusión

Podemos decir que existe un Sistema Penal de Responsabilidad del Adolescente, está conformado por un conjunto de órganos y entidades que se encargan de establecer la responsabilidad del adolescente por los hechos punibles en los que incurra, así como aplicar y controlar las sanciones correspondientes. El adolescente responde en la medida de su culpabilidad, de forma diferenciada del adulto. La diferencia está en la sanción y la jurisdicción especializada. En cuanto a las sanciones su finalidad es primordialmente educativa recreativa siempre tratando de rescatar valores que puedan ser llevados consientemente a que el adolecente tenga una vida plena de total desarrollo, se complementa con la participación de la familia y el apoyo de especialistas; los principios orientadores de las medidas son el respeto a los derechos humanos, la formación integral del adolescente y la búsqueda de su adecuada convivencia familiar y social y espiritual, estas sanciones son: amonestación, imposición de reglas de conducta, servicio a la comunidad, libertad asistida, semi−libertad y privación de libertad los delitos juveniles suelen recibir gran atención de los medios de comunicación y políticos. Por otra parte la conducta de un joven delictivo seria presentar trastornos de conducta, como esquizofrenia, estrés, postraumático, trastorno bipolar, y entre otros provocados por dosis altas de drogas que alteren totalmente el cuerpo y la mente de un joven. Actualmente existen proyectos a nivel nacional llevados a las comunidades con diferentes actividades culturales deportivas, recreativas, que ayudan a rescatar al adolecente de los malos ambientes sociales teniendo un resultado factible de ser un buen ciudadano.   

5 técnicas didácticas en la delincuencia juvenil

·         Socio-drama: escena familiar

Mamá: tu hijo no llego a dormir ¡ahora se la pasa  con unos muchachos que están en la mala vida, en que andará tu hijo jhon?
Papá: hay mujer tú siempre pensando mal; ese amaneció estudiando…
Abuela: ustedes tienen que ponerle más atención a su hijo, ver con quien se la pasa, ir al colegio y hablar con sus profesores, no confiarse en lo que él dice nada más porque él esta joven y necesita orientación.
Hijo: (entrando al hogar)
Mamá: jhon donde estabas anoche, me tenías preocupada no pude dormir.
 mamá buscando unos lealitos, aquí esta para la comida y para que se compre algo.
Papá: y tú no estabas estudiando.
Hijo: si viejo pero salió un trabajito por ahí y no podía pelarlo porque aquí esta los reales resolvimos
Mamá: hay ¡… jhon mucho cuidado una cosa mala.
Hijo: estoy cansado mamá voy dormí
Hermana: Mamá, papá tengo que decirlo algo grave anoche vi a mi hermano vendiendo droga…Fin.

·         Corrillo: si tratamos con un grupo numeroso lo dividiremos en pequeños grupos.
¿Cuál fue el factor principal  en ese núcleo familiar que lleva al hijo a desviarse de los buenos valores?

Philin66: se dividen en grupo 6
·         ¿El núcleo  familiar como debe desenvolverse ante la sociedad?
·         ¿Cuál es la actitud correcta que deben de tener los padres para evitar la delincuencia juvenil?
·         Mesa redonda: Ubicamos en una mesa ovalada, a los especialistas para hablar del tema de la delincuencia el moderador se encarga de las preguntas y de darle con un tiempo determinado.
·         ¿en Venezuela como abordaríamos la violencia en el adolecente?
·         ¿de qué manera rescataríamos los valores familiares?
·         ¿en los liceos como los profesores, pueden orientar al adolecente para evitar la rebeldía social?
·         ¿Después de obtener la información de un adolecente que tiene problemas de conducta cuales seria las medidas correctas que podríamos ejecutar?
·         Foro abierto: expuesto el tema se habré el ciclo de pregunta y respuestas de las dudas presentadas.
·         Aprendiendo juntos: Aremos una dinámica que  formule la unión la paz y el equilibrio familiar
Todos tomados de la mano ¡aremos un circulo y navegando como un barco que se sostiene  sobre el oleaje unidos para andar en el sendero  de la sociedad.