La presente publicación de la
delincuencia juvenil en Venezuela, desde la perspectiva del comienzo de la
adolescencia está constituida por una variedad de libros, diccionarios,
investigaciones, datos estadísticos y leyes seleccionados por ser considerados
pertinentes en la exposición de ideas que se refieren ala delincuencia juvenil
en el país.
La información resultante de está
investigación será presentada en cinco grandes apartados. Enseña algunas consideraciones sobre la
delincuencia juvenil, donde se aclaran ideas dispersas, La
importancia de este estudio radica en que se trata de un fenómeno social
desviado considerado como universal, que se nutre de una particular situación
nacional, y que ha sido poco estudiado hasta el momento.
Finalmente, cabe destacar que un
trabajo de esta magnitud difícilmente puede ser abordado exhaustivamente, sin
embargo los diferentes puntos del mismo serán tratados de la forma más completa
posible para así proporcionar al lector una clara visión del fenómeno de la
delincuencia juvenil en Venezuela.
Es muy importante destacar que
esta investigación es el paso inicial para estudios posteriores a efectuarse cuando
sean posibles, además de ser un requisito para orientar las posibilidades de
presentar algún tipo de afirmación sobre la delincuencia juvenil en Venezuela.
Delincuencia:
Es referidos a los delitos cometidos
por menores de edad, los delitos y
crímenes cometidos es la respuesta de una situación ya sea vivida dentro del
entorno familiar, social desarrollando una conducta adquirida por una tipología de los delincuentes juveniles
En este apartado se expondrá una
división clasificatoria de los jóvenes delincuentes propuesta por Don Gibbons
en su obra Delincuentes juveniles y criminales
editadas por primera vez en 1969. Esta clasificación se
Presenta conforme al papel social que representan los
delincuentes juveniles, el patrón de comportamiento delictivo se analiza como
trayectorias de actuación delictiva que se nutren de cuatro factores:
- La configuración
del delito.
- Un escenario
ambiental de interacción.
- La imagen que de
si mismo tiene el delincuente.
- Sus actitudes
concomitantes.
El autor llama la atención acerca
de las limitaciones de su tipología, admite que gran parte de los estudios empíricos
realizados no encajan perfectamente en el cuadro clasificatorio. Sin embargo,
se cuenta con una base empírica suficiente para atribuir características a
ciertos tipos de transgresores.
El proceso que utilizó Gibbons para clasificar en tipos fue el
resultado de una exhaustiva revisión de anales criminológicos y notas
diferenciadoras ya existentes y, por medio de deducciones lógicas, estableció
los rasgos fundamentales que distinguían un tipo de otro. Así llegó a una
clasificación de jóvenes delincuentes según nueve modalidades de su actuación
en la sociedad clase baja:
- El pandillero
ladrón.
- El pandillero
pendenciero.
- El pandillero
casual.
- El delincuente
casual no pandillero.
- El ladrón de
automóviles.
- El drogadicto.
- El agresivo de peligrosidad extrema.
- La joven delincuente.
- El delincuente
psicópata.
Desarrollaremos
estas conductas para tener los conocimientos más amplios de estas conductas
indeseadas:
El
delincuente pandillero ladrón:
Incurre
en delitos contra la propiedad ajena y suele hallarse comprometido en actos de
vandalismo. Este tipo de delincuente es muy versátil en sus delitos pero le
atraen más los delitos que le dejan beneficios monetarios.
Estos
jóvenes poseen vínculos frecuentes de asociación con otros compañeros también
delincuentes. El grado de afiliación pandilleril es muy diverso, pero el patrón
común es que el sujeto comete sus violaciones respaldado por un grupo de
compañeros con los que comparte actitudes antisociales.
La
imagen de si mismos que tienen estos jóvenes es la de delincuentes, se
enorgullecen de su fama de rebeldes y de su sangre fría. Además manifiestas marcadas
actitudes antisociales como: hostilidad hacia los agentes de policía, los
tribunales, las instituciones y los ciudadanos de ley.Normalmente,estos
delincuentes se consideran como víctimas de una sociedad que les niegan
cualquier clase de oportunidades, por eso las normas de cooperación social les
parezca un sin sentido.
Lo más
común es que estos jóvenes tengan una iniciación a temprana edad en las
actividades delictivas, el patrón a lo largo del tiempo es evolutivo hacia
transgresiones cada vez más graves y frecuentes. Sus experiencias de vida en su
carrera delictiva lo llevan a encarar los conceptos negativos que la sociedad
le atribuye y por ello auto justifica su comportamiento. Los jóvenes de esta
categoría provienen de clases bajas de los sectores urbanos. Su historial
familiar se caracteriza por una falta de orientación y cuidado parental en lo
referente a los malos ejemplos de la delincuencia.
En el
ambiente de la pandilla es donde el joven siente respaldadas sus actitudes
agresivas y donde encuentra el estímulo y la gratificación para cometer los delitos.
En cuento a su experiencia con organismos consignatarios, los trasgresores
clasificados en este tipo tienen asuntos pendientes con la policía desde edades
tempranas. Usualmente, los tribunales de menores ya están acostumbrados a
tratar con ellos y los consideran como incorregibles después de muchas entradas
a entidades correccionales.
El
delincuente pandillero pendenciero
Este
tipo está conformado por adolescentes que son miembros de pandillas de vagos
que se dedican a merodear las calles y a buscar peleas con otras pandillas
donde ventilan sus rivalidades y diferencias. Estos pandilleros pertenecen a
organizaciones delictivas bien definidas que poseen emblemas y distintivos
incluso en su vestimenta. El sentimiento de pertenencia es muy fuerte por lo
que los amigos se consiguen dentro del mismo clan.
Estos
individuos se ven a si mismos como miembros de una pandilla de rebeldes, no
como delincuentes propiamente dichos., de hecho, la mayoría no se consideran
como aprendices de la carrera del crimen.
Sus
actitudes se condensan en la idea que el mundo les niega las oportunidades, por
ejemplo, dudan que por medio del trabajo puedan salir adelante. Una de sus
actitudes más marcadas en contra de los organismos policiales a los que acusa
de no comprender sus sentimientos como miembros de una pandilla.
La
trayectoria de actuación se inicia en la adolescencia temprana y de la
afiliación resultan actos repetitivos de índole delictuosa. Parece ser que gran
parte de estos jóvenes vagos tienden a reajustarse a la vida social después de
cierto tiempo en las pandillas.
Los
trasgresores de este tipo también provienen de clases bajas, lo que caracteriza
su medio ambiente es una gran cantidad de población flotante sin importantes
niveles de articulación social. Su ambiente familiar se construye con unos
padres que a duras penas logran mantenerse, portadores de actitudes sociales
positivas y que reprueban las actividades delictuosas de sus hijos pero no son
capaces de meterlos en cintura.
Los
pendencieros crean una matriz de opinión que comparten con todos sus compañeros
de vagabundeo. La afiliación al grupo implica que los miembros se rijan por
principios de audacia y que repugnen la cobardía al enfrentarse a riñas callejeras.
Las
instituciones sociales van fichando a estos sujetos como no convenientes ya que
siempre que se requiere su participación resulta expulsado por su disposición a
la agresividad constante. A lo largo de sus experiencias en pandillas, los
trasgresores de esta categoría se encuentran muy a menudo con la policía pero,
en la mayoría de los casos, no se procede al arresto oficial. Los policías
tratan de dispersarlos para que no se den nuevas peleas sin arrestar a nadie, a
menos que se sobrepasen límites de destrucción y se cometan severos daños a la propiedad
e integridad de los individuos.
El
delincuente pandillero ocasional
Los
pandilleros ocasionales participan en riñas y cometen robos y vejaciones. Los
actos delictivos se llevan a cabo en compañía de compañeros y es muy común que
cometan sus fechorías tan sólo por buscar diversión. Si se afilia a un grupo de
delincuentes sólo lo hace de manera ocasional no asidua y, el resto de los
miembros del grupo lo ven como una especie de agregado con el que no guardan
una relación personal.
Estos
trasgresores ocasionales no se consideran a si mismos como delincuentes. Aunque
están conscientes de la índole delictuosa de sus actividades, se diferencian
del resto de los pandilleros que realmente son delincuentes.
Estos
pandilleros muestran cierta hostilidad hacia la policía y los representantes de
la ley. Sien embargo, sus actividades rutinarias no resaltan significativamente
del resto de los individuos que lo rodean. Alientan actitudes positivan hacia
al trabajo lícito y cuentan con tener este tipo de trabajo al llegar a la edad
adulta.
Estos
delincuentes se inician a edades tempranas pero cuentan con grandes
posibilidades de poner fin a sus actividades delictivas en cortos períodos de
tiempo. De hecho, tienen mayor probabilidad de reajustarse en su vida adulta y
convertirse en ciudadanos honrados.
Al
igual que las categorías anteriores, los delincuentes ocasionales provienen de
barrios de clase baja de las metrópolis. También comparten rasgos en cuanto al
historial familiar, aunque estos trasgresores cuentan con familias en las que
es más cuidadosa el control y supervisión sobre los hijos, de forma que sus
padres les han enseñado defensas contra los principios ilegales.
El
pandillero ocasional se asocia con otros jóvenes pero no su relación no llega a
ser tan profunda como para que el trasgresor llegue a separarse de sus amigos
no delincuentes. Así, divide su tiempo entre ambas compañías y, por querer
mantenerse en buenos términos con ambos sectores, no resiente fuertemente el influjo
de los ejemplos delictuosos.
Al ser
sus trasgresiones menos graves y frecuentes, tiene menos encuentros con los
organismos policiales.
Normalmente
los encuentros son informales en los que el funcionario le advierte al
individuo acerca de sus actuaciones pero no emprende contra él acciones
mayores. La consecuencia más probable de estos acercamientos es que los
adolescentes, por miedo a represalias más formales, terminen alejándose del
medio delictivo.
El
delincuente casual no pandillero:
Son
los adolescentes que perpetran delitos sin pertenecer a ninguna pandilla
identificable. Este género
comprende delitos de varias
especies, estos generalmente reproducen un patrón individualista de conducta.
La interacción dominante en el círculo de amistades es de orden no delictivo. A
pesar de ello, puede darse una interacción conjunta de copartícipes en los
delitos.
Cometen
pequeñas trasgresiones desde hurtos de menor cuantía hasta ciertos actos de
vandalismo. En algunos casos las ofensas llegan a causar graves daños, pero
parece suceder como excepción.
Estos
trasgresores pueden operar en compañía de otros jóvenes que no asan por
delincuentes ante la sociedad y tampoco se consideran como tales. El grupo se
dedica a actividades lícitas, aunque no falta quien cometa un delito de vez en
cuando. Dentro del grupo no se pierde el prestigio por participar en un delito,
pero tampoco se consigue una mayor reputación.
Estos
jóvenes se ven a si mismos como no delincuentes, al ser aprehendidos suelen
reconocer sus faltas y se avergüenzan de ellas. Ellos ven a los delitos
cometidos como diversión no como manifestaciones de verdadera delincuencia.
Para con los demás, muestran actitudes pro social no agresiva. Los delitos
cometidos son ocasionales y poco numerosos.
El delincuente
casual no pandillero suele provenir de la clase media. Sus padres suelen haber
tenido un éxito relativo en sus esfuerzos por educar al joven, infundirle
actitudes de cooperación y aspiraciones de triunfar en la vida. Es el afán de
buscar diversión sin reflexionar es lo que los conduce a ciertas exageraciones delictuosas.
Las
experiencias con organismos consignatarios son muy escasas tanto por el
carácter intrascendente de sus infracciones como por el hecho de pertenecer a
un medio social medianamente estable y desahogado.
El
ladrón de automóviles:
Los
llamados paseadores escandalosos roban automóviles sin el propósito de
desmantelarlos o de lucrarse. Dentro de sus comunidades tienen fama de
libertinos a los que les gusta emborracharse y andar con muchachas también
consideradas libertinas. Generalmente, sus actividades ilícitas se limitan a
robar autos y rara vez se ven envueltos en otro tipo de delitos.
Estos
roba−vehículos se mueven en un grupo bastante desarticulado de jóvenes, por lo
que no muestran mayores impedimentos al asociarse con cómplices nuevos.
Estos
jóvenes se consideran a si mismos como no delincuentes y no dejan de subrayar
las diferencias existentes entre ellos y los verdaderos delincuentes. Ellos
miran sus actividades delictivas como una prueba de su temple, masculinidad y
sangre fría. Sus actitudes mantienen una disposición receptiva frente a la
sociedad ya que aceptan y se adaptan a los estándares convencionales.
La
iniciación se da en la adolescencia con el primer robo y puede prolongarse
varios años con paseos ocasionales. Parece existir una tendencia a poner fin a
la carrera de roba autos hacia el final de la adolescencia, comportándose de
allí en adelante como ciudadanos de ley.
Estos
trasgresores suelen ser jóvenes de clase media cuya posición económica es
desahogada. En su cuadro familiar puede constatarse un cuidado suficiente y
constante por parte de los padres, pero suele observarse una falta de
interrelación íntima con el padre.
Estos
trasgresores se muestran bien adaptados al medio. Aunque se relacionan con
compañeros no delincuentes, parecen preferir asociarse con otros con los que
comparta la fama de rebeldes y descarriados.
Gracias al grado relativo
de educación social que poseen, terminan por plegarse a las normas
Convencionalmente
aceptadas y llegan a comportarse como cualquier ciudadano honrado.
El
delincuente drogadicto:
En su
mayoría, los jóvenes drogadictos hacen de los enervantes su línea única y
específica de trasgresión.
Aunque
hay entre ellos quienes cometen otros delitos su propósito es conseguir dinero
para mantener una provisión constante de droga.
El
medio de los drogadictos se configura como una subcultura de vividores inmorales,
al asociarse con otros adictos siguen finalidades muy complejas. El tráfico de
drogas requiere una red de ayuda mutua en la que los adictos comparten
información sobre las fuentes de abastecimiento y medios de contacto.
Es
importante destacar que al drogadicto perdido se le ve en otros ambientes
delictivos como un sujeto anormal del que no conviene fiarse.
El
drogadicto ve en si mismo una persona cuyos azares de la visa le justifican el
ser drogodependiente.
Algunos
poseen una imagen de individuos recios y de sangre fría que saben ganarse la
vida empleando las técnicas para la extorsión. Sus actitudes se caracterizan
por dar vida a protestas en contra de la sociedad que no cesa de perseguirlo y
que tiene muy poco que ofrecerle. Con respecto al trabajo, las actitudes son negativas,
aunque su animadversión es contra cualquier tipo de autoridad establecida.
En su
trayectoria de actuación, se trata de jóvenes que empiezan siendo pandilleros
pero luego se alejan del medio para entregarse a la drogadicción. También el
joven pude hacerse drogadicto en ambientes de tipo convencional. El joven
drogodependiente continúa en el vicio hasta convertirse en adulto y luego se le
hace muy difícil dejar las drogas.
Normalmente,
los drogadictos provienen de barrios urbanos de clase baja. Este tipo de
delincuente está conformado por personas pertenecientes a las clases más
desposeídas que sufren grandes dosis de frustración social, de falta de
oportunidades y de impotencia para mejorar su vida por medios lícitos.
El medio
familiar del que proceden los delincuentes drogadictos se caracteriza por una
falta de lazos parentales íntimos, por lo que la vida familiar suele parecerle
intrascendente y sin sentido. Los viciosos tienden a relacionarse entre ellos,
lo más común es que se inicien en la droga por medio de compañeros adictos y
optan por separarse por completo de los no adictos delimitando sus relaciones
de interacción a su círculo adictivo. Este círculo ejerce una influencia
importante para que el individuo persista en el vicio porque la atmósfera del
grupo legitima el uso de las drogas.
En el
curso de su carrera delictiva el drogadicto mantiene numerosos contactos con
organismos policiales y judiciales.
El
agresivo de peligrosidad extrema:
Esta
categoría se refiere a los agresores más asociales que perpetran atentados
graves y tortuosos contra víctimas humanas. Los jóvenes de agresividad más
peligrosa son los que cometen ofensas aparentemente inexplicables en contra de
sus iguales. Las acciones vejatorias que cometen se caracterizan por su extrema
crueldad, la mayoría de estos trasgresores se contentan con ensañarse contra
sus víctimas de forma física.
Por la índole difusa e
impredictible de su agresividad, los trasgresores no mantienen vínculos
cercanos con sus compañeros. Generalmente, no se ven a si mismos como
delincuentes, por el contrario, piensan que son las víctimas de un medio hostil
que se ha empeñado en acosarlos. El joven peligrosamente agresivo se muestra
retador y se convence que nadie es de fiar. Por esta creencia sobre los demás,
siempre se lanza primero al ataque antes de verse herido o castigado por otros.
Estos
jóvenes agresivos comienzan su carrera delictiva incluso antes de llegar a la
adolescencia, las posibilidades de reajuste en la edad adulta son muy escasas.
No
proceden de ninguna clase social particular. Además, en su núcleo familiar se
ven rechazados por los padres.
Es
poco probable que estos jóvenes tengan capacidad de relacionarse con sus
iguales. Se abstienen de hacer amigos por sus actitudes hostiles, sin contar
con que los que los conocen procuran no acercarse por temor a reacciones
violentas.
Generalmente,
cuentan con un largo historial policial. La actitud que guardan con los
organismos de autoridad es hostil, tan sólo como un sentimiento disperso.
La
joven delincuente:
Las jóvenes delincuentes
cometen delitos muy variados, aunque lo más común es que se envuelvan en
delitos de índole sexual. Normalmente no se involucran en actividades de
pandillaje con cómplices de su mismo sexo, si forman grupos lo hacen porque sus
compañeras adolescentes las etiquetan de locas o descarriadas.
Estas
jóvenes no se ven como delincuentes, se justifican con la idea de ser
luchadoras, fuertes, rudas, etc. Sus actitudes son hostiles hacia los
representantes de la ley e, incluso, hacia sus padres.
Las
muchachas que delinquen comienzan a hacerlo luego de haber pasado la pubertad,
es frecuente que su carrera delictiva se interrumpa en la edad adulta por
casarse o tener hijos.
El
cuadro familiar de estas adolescentes es atípico en comparación con las que no
son delincuentes. En el es posible descubrir algún grado de tensión familiar
que la pone en conflicto con sus padres o familiares cercanos que le reclaman
actitudes.
En
cuanto a la influencia del grupo de compañeras, estas jóvenes prefieren
relacionarse con otras muchachas y muchachos delincuentes. Sin embargo, estas
relaciones de camaradería no representan sino un papel secundario a la hora de
cometer un delito, no llegan a conformar una subcultura criminal.
El
delincuente psicópata:
Son
trasgresores que perpetran delitos extravagantes de carácter individualista y
de orden grave. En esta categoría entran los ataques aislados y esporádicos, y
la perversión sexual. Los jóvenes de esta categoría suelen ser diagnosticados
como neuróticos o pre psicópatas.
Los
jóvenes que cometen estos delitos tienden a mostrarse esquivos, reservados y
ajenos al medio de interacción de sus iguales. Los trasgresores de este tipo no
se consideran delincuentes, la imagen de si mismos difiere tanto de los
delincuentes como de los no delincuentes. Son personas bastante introvertidas y
dan muestras de sufrir grandes preocupaciones acerca de su persona.
Normalmente exhiben
actitudes similares a las del resto de la gente, cuando muestran algunas
actitudes no usuales es muy probable que se encuentren bajo el influjo de
alguna fijación obsesiva.
En la
trayectoria de su actuación cometen pocos delitos pero de orden grave, es por
esto que mantienen contactos frecuentes con los organismos policiales y tribunales
de menores. Al llegar a la edad adulta suelen comprometerse en problemas
incluso más serios. Algunos de estos individuos terminan encerrados en sanatorios
para enfermos mentales.
No
encuentra ningún tipo de concentración especial en una clase social, por lo que
parece ser que los factores causales de este tipo de delitos están desligados
del estilo de vida típico de la clase socioeconómica.
El
cuadro familiar de procedencia de estos individuos muestra una variedad de
rasgos atípicos. Suelen criarse en un ambiente bastante represivo con la
marcada existencia de una interacción parental−filial anormal.
Estos
jóvenes son solitarios y retraídos, no sólo en la perpetración de delitos sino
en todas sus actividades en general. Los problemas personales que sufren son lo
que los llevan a cometer actos delictivos, por esta razón sus problemas pesan
más sobre ellos que cualquier resentimiento por verse en manos de la ley.
Conclusión
Podemos
decir que existe un Sistema Penal de Responsabilidad del Adolescente, está
conformado por un conjunto de órganos y entidades que se encargan de establecer
la responsabilidad del adolescente por los hechos punibles en los que incurra,
así como aplicar y controlar las sanciones correspondientes. El adolescente responde
en la medida de su culpabilidad, de forma diferenciada del adulto. La
diferencia está en la sanción y la jurisdicción especializada. En cuanto a las
sanciones su finalidad es primordialmente educativa recreativa siempre tratando
de rescatar valores que puedan ser llevados consientemente a que el adolecente
tenga una vida plena de total desarrollo, se complementa con la participación
de la familia y el apoyo de especialistas; los principios orientadores de las
medidas son el respeto a los derechos humanos, la formación integral del
adolescente y la búsqueda de su adecuada convivencia familiar y social y
espiritual, estas sanciones son: amonestación, imposición de reglas de
conducta, servicio a la comunidad, libertad asistida, semi−libertad y privación
de libertad los delitos juveniles suelen recibir gran atención de los medios de
comunicación y políticos. Por otra parte la conducta de un joven delictivo
seria presentar trastornos de conducta, como esquizofrenia, estrés,
postraumático, trastorno bipolar, y entre otros provocados por dosis altas de
drogas que alteren totalmente el cuerpo y la mente de un joven. Actualmente
existen proyectos a nivel nacional llevados a las comunidades con diferentes
actividades culturales deportivas, recreativas, que ayudan a rescatar al
adolecente de los malos ambientes sociales teniendo un resultado factible de
ser un buen ciudadano.
5 técnicas didácticas en la delincuencia juvenil
·
Socio-drama: escena familiar
Mamá: tu hijo no llego a dormir ¡ahora se la pasa con unos muchachos que están en la mala vida,
en que andará tu hijo jhon?
Papá: hay mujer tú siempre pensando mal; ese amaneció estudiando…
Abuela: ustedes tienen que ponerle más atención a su hijo, ver con quien se la
pasa, ir al colegio y hablar con sus profesores, no confiarse en lo que él dice
nada más porque él esta joven y necesita orientación.
Hijo: (entrando al hogar)
Mamá: jhon donde estabas anoche, me tenías preocupada no pude dormir.
mamá buscando unos lealitos, aquí esta para la
comida y para que se compre algo.
Papá: y tú no estabas estudiando.
Hijo: si viejo pero salió
un trabajito por ahí y no podía pelarlo porque aquí esta los reales resolvimos
Mamá: hay ¡… jhon mucho cuidado una cosa mala.
Hijo: estoy cansado mamá
voy dormí
Hermana: Mamá, papá tengo
que decirlo algo grave anoche vi a mi hermano vendiendo droga…Fin.
·
Corrillo: si tratamos con un grupo
numeroso lo dividiremos en pequeños grupos.
¿Cuál fue el factor principal en ese núcleo familiar que lleva al hijo a
desviarse de los buenos valores?
Philin66: se dividen en grupo 6
·
¿El núcleo familiar como debe desenvolverse
ante la sociedad?
·
¿Cuál es la actitud correcta que deben de tener los padres para evitar
la delincuencia juvenil?
·
Mesa redonda: Ubicamos en una mesa ovalada,
a los especialistas para hablar del
tema de la delincuencia el moderador se encarga de las preguntas y de darle con
un tiempo determinado.
·
¿en Venezuela como abordaríamos la violencia en el adolecente?
·
¿de qué manera rescataríamos los valores familiares?
·
¿en los liceos como los profesores, pueden orientar al adolecente para
evitar la rebeldía social?
·
¿Después de obtener la información de un adolecente que tiene problemas
de conducta cuales seria las medidas correctas que podríamos ejecutar?
·
Foro abierto: expuesto el tema se habré
el ciclo de pregunta y respuestas de las dudas presentadas.
·
Aprendiendo juntos: Aremos una dinámica que formule la unión la paz y el equilibrio
familiar
Todos tomados de la mano ¡aremos un circulo y navegando
como un barco que se sostiene sobre el
oleaje unidos para andar en el sendero de
la sociedad.
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